El tentador ciclo del maltratador

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Vivimos en una sociedad machista, patriarcal y controladora. Actos como los vividos por centenares de mujeres, nos hacen ver que aun cuando hayamos logrado tener más status y dominio en la sociedad, estos terribles actos se siguen presentando a diario.

El maltrato tanto físico como psicológico va más allá del estrato, la clase social, la raza y la religión y tiene que ver con el tipo de personalidad del agresor, la cual, en ocasiones, ha sido forjada a partir de una infancia traumática, llevándolo así a ser un neurótico o un psicótico, y sus acciones van a variar según el tipo de personalidad. Sin embargo, todos comparten las mismas características.

Es importante tener en cuenta el perfil de un maltratador para evitar caer en la tentación. Y digo tentación ya que estas personas suelen ser encantadoras desde el primer momento. Al comienzo de una relación son agradables, dóciles, detallistas, conversadoras, apasionadas y bastante seductoras, recuerden que en la etapa de enamoramiento su verdadero yo, no ha salido a relucir aún.

Son personas que en la calle son fascinantes, actúan con completa normalidad, y se muestran “perfectos”, y exitosos ante la sociedad, por lo cual, en ocasiones, resulta sorpresivo para los demás cuando ocurren los hechos.

Con el paso del tiempo esta persona comienza a mostrarse tal y como es: Autoritaria, chantajista, manipuladora, mentirosa, rígida con pensamiento dicotómico – pues o es negro o es blanco -, no hay puntos intermedios. Los maltratadores carecen de empatía, ya que no son capaces de ponerse en los zapatos del otro, y mucho menos de sentir culpa. Ellos piden perdón acorde con lo que es socialmente aceptado y es el deber ser, pero realmente no lo sienten y no se arrepienten.

Lo anterior también se debe a que son personas que no tienen control emocional, pues tienden a reprimir sus emociones y no son capaces de expresarlas, ya que sienten que, si lo hacen, muestran una señal de debilidad.

Aun cuando suene sorpresivo, en ocasiones, estas personas tienen baja autoestima y sentimientos de inferioridad, por lo cual necesitan de constante aprobación, y qué mejor forma de hacerlo para ellos que mostrándose dominantes ante su pareja, quien generalmente posee una personalidad dócil y dependiente. Se sienten frustrados y la manera de afrontar dicha frustración es mediante la violencia ante su pareja, a quien ellos consideran inferior, mostrando así su motivación por el poder.

Los celos son típicos en estas personas. Mucho ojo, no confundan los celos con el amor ya que estos no son directamente proporcionales. Por el contrario, tengan cuidado con los celos, pues una mujer o un hombre celoso, llega a cometer actos que jamás pensó y puede incluso convertirse en un criminal. Los celos son muestra de la baja autoestima y la dependencia del entorno. Estas personas tienen miedo a ser abandonadas y harían cualquier cosa para evitar que esto suceda.

En estos casos los celos suelen ir más allá de que exista otro hombre u otra mujer en la vida de la pareja, pues tienden a alejar a la persona de su propia familia, de sus amigos íntimos y de sus compañeros de trabajo, haciéndola en ocasiones, renunciar.

Existen ciertas conductas típicas de los maltratadores que comienzan pareciendo pequeñeces, pero que con el tiempo irán aumentando, convirtiéndose en un acto de violencia.

El maltratador inicia controlando el dinero de su pareja y esta debe pedirle permiso para gastarlo; le indica cómo debe vestirse; le exige que tengan relaciones sexuales aun cuando esta no lo desee; le molesta que le dedique mucho tiempo a su familia y amigos; controla su celular y sus redes sociales; agarra a su pareja luego de una discusión… Y así comienzan, sin golpes, sin agresiones físicas, pero haciendo un daño profundo en los pensamientos y en la vida de la víctima.

La humillación es clave para un abusador. Resta importancia a los logros de su pareja; logra que esta ceda luego de una discusión aun cuando no sea culpa suya; le hace ver a la persona que, sin él, no sería nadie en la vida; la chantajea emocionalmente, y valora positivamente en los demás aquello que su pareja también ha logrado. Aquí, la víctima comienza a sentir la necesidad de aprobación por parte de su pareja para todo, y no logra mostrarse como realmente es. Es entonces cuando aparece el miedo en todo momento, y esto es un punto definitivo.

El maltratador sigue un ciclo, y comienza, así como les mencioné con anterioridad. Primero todo es felicidad, todo es amor y admiración, luego comienzan las humillaciones, el control y el dominio, seguido, en ocasiones, de los golpes. Luego piden perdón, prometen con todas sus fuerzas cambiar, duran un tiempo prudente siendo las mejores parejas, y un día, sin avisar, sin pensar, vuelven y comienzan con el ciclo, uno interminable lleno de dolor, de tristeza y de desesperación.

Es muy fácil preguntarse qué hace una persona al lado de un maltratador, pero lo cierto es que entrar en este ciclo, es más fácil de lo que creemos. Existen personas dependientes, que necesitan de constante aprobación, dóciles, ingenuas, que también vivieron situaciones negativas en su infancia y desafortunadamente, caen en las garras de estas personas que realmente les bajan el cielo y las estrellas los primeros meses, para luego entregarles un infierno.

Lo anterior resulta muy perjudicial para la víctima, pues las secuelas son altas. La depresión aparece y no se va; la ansiedad se alborota; si antes tenían baja autoestima, ahora es aún peor; no duermen; no se alimentan bien; son indecisas y no logran tomar decisiones por sí mismas; sienten culpa, y se sienten inseguras e inferiores ante los demás.

Quienes logran darse cuenta de que ya no pueden más y deciden escapar de esa telaraña, se percatan de que muchas veces, lo han perdido todo. Volver a recuperarlo es un trabajo que requiere tiempo y de ayuda profesional. Más no es imposible, lo importante es siempre apoyarse en su familia y amigos, aunque se hayan alejado de estos. Romper este ciclo no es un trabajo que puedan lograr solos, por eso no deben tener miedo a pedir ayuda, pues es de sabios hacerlo cuando más se necesita. Lamentablemente para algunos resulta imposible o demasiado tarde.

Por eso, siempre tengan presente que aquel que maltrata, es un enfermo y si detectan algún indicio de abuso, recuerden que su vida y su ser, vale más que cualquier cosa en el mundo. Quiéranse con locura y recuerden que están a tiempo de evitar caer en el famoso y tentador, pero perverso ciclo del maltratador.

Autor: laventanaamilocura

Cotidianidad y Psicología.

Un comentario en “El tentador ciclo del maltratador”

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